Amor fallero

lunes, 21 de marzo de 2011

Algo tiene que tener el fuego que a todos los seres humanos ha apasionado desde que se descubrió cómo crearlo. Bueno, supongo que ya antes se verían cautivados por los incendios espontáneos o las erupciones de los volcanes, incluso por el que los dragones exhalaban por sus bocas. El caso es que nos cautiva y sobretodo nos pone controlarlo. Los hay que queman bosques por placer; los llaman pirómanos. Los que los queman para especular con el terreno; los llaman hijos de puta, los que prenden velas, incienso, etc. 

Yo confieso que el fuego siempre me ha creado tremenda curiosidad. Cuando tenía unos 5 años, estando con un amigo en la sala de estar, decidí prender una cortina. No me preguntéis porqué. Tenía un mechero, miré la cortina y bueno, pues eso. La cortina empezó a arder con celeridad y salí al salón, donde se encontraban los padres y, con sesgo seco, me limité a restarle importancia con un simple “Las cortinas están ardiendo”. Yo soy de quitar importancia a todo.

El domingo volví de pasar unos días en las Fallas. He de decir que no conocía Valencia casi nada y me ha sorprendido de manera muy muy grata, es preciosa. Mi amigo Edu nos ha llevado a tal ritmo por sus calles que en algún momento pensamos que quería perdernos de vista, pero ha valido la pena. Me quedo con la Cremá, la noche en la que se queman las fallas. Un grandísimo número de almas contemplando como arde algo que representa de alguna manera a todos, escenas populares, deseos, quejas y plegarias. El fuego debe evocarnos cosas muy íntimas, muy básicas e instintivas del animal que llevamos dentro. Nos aturde y nos libera, porque en el contemplamos algo que nos debe hacer felices, algo que no reconocemos pero que nos absorbe. No en vano, todos relacionamos el fuego con las pasiones y el amor, con las calenturas del cuerpo, así que contemplar el fuego tiene algo de hacer el amor. A falta de pan, buenas son fallas. 



Os dejo con esta canción de Cristinita Percances.

11 comentarios:

Aprovecha la diagonal dijo...

Jajajaja! Me encanta esa impasibilidad de "Las cortinas está ardiendo". Muy grande!

Me alegro de que te hayan gustado las Fallas y la city. La canción Amor fallero ya es todo un clásico, jajaja!

Benja

Miguel dijo...

Yo conozco una historia similar.
Estaba en el salón de mi casa jugando con un mechero y un pañuelo de papel.
Decidí prenderle fuego, y observar atónito el baile del fuego devorando el papel, convertiéndolo en cenizas.
Cuando no pudo dominar la situación empecé a gritar.
LLegó mi padre.
Me calentó la cara y el culo.

FIN.

Juan José dijo...

El temita es infumable, mala afonía le caiga a la rapaza esa... A mi de enano no me dio por meter fuego a nada, me dio por intentar clavar una varilla de paraguas en un árbol dándo con la planta del pie (y se me clavó a mi, atravesando el zapato) y entre mi hermano y yo jodimos el coche del padre de unos amigos tocando las palanquitas (se precipitó cuesta abajo, que no nos hubieran dejado dentro), pero no recuerdo haber quemado nada, salvo volverme locatis con el bote de alcohol haciendo dibujitos en las paredes de la chimenea, mientras el fuego seguía mi dibujo. ¿Hablábamos de Valencia, no? Como ciudad me parece una bellosidad, pero las fallas me llaman 0, solo estoy a favor del peste a quemao para disimular el olor a caca mala. He dicho!

Lodo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lodo dijo...

El fuego, aquel hipnótico enemigo, yo no puedo evitar ver una chimenea encendida o una hoguera y empezar a tirar palitos, papeles y todo lo que encuentre.
Me alegro que lo pasaras bien en las fallas.

fernando dijo...

Pues a eso del fuego debemos estar enganchaos todos. Desde pequeñito fascinación total y también con algún brote pirómano. Como a Juan José las Fallas me atraen 0. Yo soy más de quemar y arder a solas... Y a falta de pan, pues eso.

Javier García-Villaraco dijo...

Lo veis? si es que no encanta el fuego! Pues a mi las fallas no me llamaban nada y ahora me parecen interesantes. Lo que pasa es que es una locura esos días de tanta gente. Es como si en un orgullo quemamos a una marica en cada cruce de calles, o peor, a una carroza entera. Pero bueno, reír me he reído.
Como siempre, gracias por comentar.

Juan José dijo...

Nada que ver, si se trata de quemar maricas yo iría

eduardo dijo...

grande las fallas , grande tu , grande sole, mi madre y enorme yo ;)

el tema sería el idoneo para cambiar el himno de valencia

ajajaja

rubeliete dijo...

Veo que la mayoría tuvo intintos pirómanos en su infacia, me alegra saber que no fui el único jeje, A mi las fallas también me encantan, no me importa que haya mucha gente, me gustan los sitios multitudinarios, aunque este año lo único que he tragado de fallas ha sido el atasco cuando pasé por Valencia a mi vuelta a España, y esas multitudes ya si que no me molan mucho XD

javiartacho dijo...

A mi el fuego solo me gusta cuando se produce el milagro del Fénix... Es ahi cuando el fuego tiene sentido. Cuando uno arde y de su nada renaco algo nuevo y mejor. El mismo, pero diferente.

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