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Yo vivía en Noruega

martes, 3 de mayo de 2011


El puerto de Bergen, el más bonito de Noruega, patrimonio de la humanidad.

Hago café. Cada mañana, después de unos 10 minutos dando vueltas en la cama, me levanto y hago café. Lo huelo, cierro los ojos  e inspiro hondo. No me gusta el café. No me gusta, de verdad. Lo tomo cada mañana porque he caído en el vicio, pero realmente, no me gusta su sabor. Inspiro hondo porque me trae buenos recuerdos. (Esto va a ser un poco pasteloso, aviso). Tengo visiones que duran unos segundos, casi todos los días.

Hago el café y pongo cara de asco. Llueve fuera de la cafetería, quizás dentro, no lo sé. He sacado las mesas porque me hacen hacerlo, y porque en Bergen llueve casi todos los días y no se sabe si lo va a hacer cinco minutos, cinco horas o cinco días, ni si va a lloviznar o el monzón va a inundar las calles y mis zapatillas. Playlist. Don’t let me down, de Skins. Llega la primera clienta del día, de todos los días, una que tiene su propia taza, siempre pide un capuccino, un vaso de agua con hielo y deja dos coronas de propina. Leo un poco. Otro cliente. Dos, tres. Silenciosos, como si intentaran no molestarme, así son los noruegos. Llamo a Manuela porque no entiendo algo de la caja; ah vale. Eva me trae un kebab. Amaya, Erika y Paula vienen a verme, tienen el día libre. Edu viene a llamarme payaso y a decirme que después del trabajo vamos a tomar unas cerves. Lidia viene a decirme que se ha vuelto a cortar, la beso la frente. Yoli me cuenta un lío amoroso apasionadamente, como todo lo que hace.

El patio se llena; hoy juega el Brann, local de Bergen. No entiendo de fútbol, pero tengo la sensación de que la liga noruega puede ser tan interesante como un campeonato de skí africano. O menos. Mañana tendré el día libre e iremos al fiordo a bañarnos. Está helado, pero nos hemos acostumbrado. No así mis testículos. Vivo en un piso de 65 m2 con cinco personas más, discutimos a veces por el baño, pero me encanta. Por un momento se me olvidan todas las aspiraciones, todos los deseos. Soy feliz y no quiero cambiarlo. Patty Bravo canta La Bambola. Yo abro los ojos.