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Galería de fotos

jueves, 12 de mayo de 2011

Instagram poetryMi patioClothes hangedNear home, #MadridJack Nicholson in #BerlinToo much sins...
Fuegos artificialesA bit of everything: coke, nestea, dildo banana...Somewhere on the roadEl patio de mi casaPalacio de las artes Reina Sofía, CACSpring in Madrid
3/4 of skyBroken earth. FractureRampa hacia el cielo. DramaticTejadosBergen, NorwayChurros en las fallas. Instagram
MeBlood donation, my armBicycle, wait hereEscaleras, CACZoo Palast, BerlinBryggen, Bergen, Norway
La galería de GarciaVillaraco en Flickr.
Esto no tiene nada que ver con el blog, pero soy mucho de cross media y he decidido ponerlo.
Me gusta esto de que haya redes sociales en las que se compartan fotos. Creo que estamos viviendo un momento interesantísimo de explosión de las maneras de expresarse, en la que casi todo el mundo puede participar. Alguien que está en un lugar tan lejano como Tokio puede compartir sus fotos y yo, aquí en Madrid, marco con mi dedito una opción que dice "me gusta". Esa persona, en Tokio o en Islamabad, puede ser un genio y puede que solo yo y sus otros 3 seguidores lo sepamos. Ese será nuestro secreto, a no ser que lo compartamos.
Me gusta compartir. Compartamos. 

Promociona tu blog y no mueras en el intento

martes, 29 de marzo de 2011

Cuando uno se empeña en tener un blog tiene un problema. Porque hay muchas señales que nos da la vida para que lo dejes, e ir en contra de estas señales es un esfuerzo muy grande, como el que hace Lidia Lozano para parecer una mujer atrapada en 1995.
En primer lugar, tus amigos no te leen, es falso. Cuando pides opiniones, nadie sabe que decir. Pero critícalo coño, les digo. Nada, no hay manera. Y piensas, ¡joder, este cabrón no se ha leído mi blog!, el blog de su amigo. Y luego preguntas un poco más por ahí, y te das cuenta de que de entre todos tus amigos, apenas lo han leído 5 ó 6 y piensas, joder, ¡es que estos hijos de puta no han leído mi blog. Pero uno no debe enfadarse por eso.  Cambiemos de amigos, sin acritud.

Total, que visto lo visto, decido buscar en el Google lo siguiente “maneras de promocionar tu blog”. Así, tal cual. Y sorprendentemente, hay mil maneras de hacerlo y MIL no es una forma de hablar. Pincho en “8 errores que ponen en aprietos a tu blog”. Hmmm, sí... interesante; los cometo todos. Luego encuentro “20 herramientas para promocionar tu blog” y “30 ideas para promocionar tu blog”. Mira qué bien, un poco más de ayuda nunca viene mal, digo. Sigo. “99 maneras de promocionar tu blog”. ¿Pero qué coño…? ¡Pero si no tengo ni tiempo de ir al baño entre tweet y tweet!, ¿tú crees que voy a poder leerme las 99 maneras esas? Luego te topas con posicionamiento en buscadores, feeds, pagerank, memes, flores, campos, caballos corriendo salvajes y unos gnomos que te saludan al pasar y sonríen mientras te dicen ¡Despierta!. Perdón, creo que iba por la manera nº33.

La mayoría de los consejos pasan por: escribe bien, sin faltas de ortografía y con  contenidos de calidad, pásate por otros blogs, se humilde, participa activamente en tu blog, ¡ESCRIBE TODOS LOS DÍAS!. Dicen que está demostrado que la gente que escribe todos los días tiene mayor flujo de gente a la página y Google les pone “mejor nota”, por así decirlo. Y yo me pregunto, ¿qué cuentan?. Joder, qué presión.

Yo me he propuesto escribir un par de veces por semana, lo que pasa es que es posible que no pueda cumplir hasta dentro de, calculo, 1 año, que es lo que estimo que tardaré en leer y poner en práctica “las 101 maneras de promocionar este humilde blog”. Sí, he añadido 2: ser inmortal y no tener vida.

Esta imagen pudo ser tomada en CUALQUIER momento entre 1995 y 2011.
Mirar esta imagen puede ayudar o hundir a las personas. 

Por Dior, qué "meneo".

jueves, 10 de marzo de 2011

Resulta que me hice una cuenta de Menéame ayer. Estuve leyendo un poco como se utilizaba y hoy decidí participar. Al parecer, tú cuelgas una noticia y la gente la “menea”, es decir, la promueve y se opina sobre ella. Además de los meneos y los comentarios de la gente, te pueden votar negativamente, lo que supone una bajada en tu puntuación de “karma” (que también mide eso). El Karma inicial es de 6. Para terminar, hay un apartado para poner título al link que vas a hacer y yo he puesto esto:

El más rico del mundo tiene 74MIL M/$. Si en la tierra somos 7MIL de millones de personas, puede darnos 1M a cada uno sin dejar de serlo.

Yo, cegado por la cantidad de millones que me han parecido los que tiene ese señor y el resto de la lista (yo con que tengan 10.000 euros ya me parece una situación boyante), he twiteado y “meneado” esa teoría mía. A poco dominio que uno tenga de los cálculos verá que me he equivocado y bien. Para que pudiera dar un millón a cada uno tendría que tener 74MIL millones de millones. Y yo, que cuando he colgado el titular he pensado que era un regalo de reflexión para el mundo.

El caso es que no habían pasado ni cinco minutos y me ha dado por ver que ocurría con mi noticia. Tenía curiosidad por ver la rapidez del Menéame y además, uno siempre tiene curiosidad por ver el impacto de las cosas que piensa. Una exclamación salta y me hace la siguiente observación “Tu entrada está teniendo muchos votos negativos; si la eliminas no afectará a tu karma”. Mi karma, que había empezado en 6, iba por ese momento a -33. ¿Qué pasa? Miro los comentarios, hay muchos, muchos. De refilón leo “Lo que tendrían que darnos es clases de matemáticas paleto”, “Esto no es un microbloggin”, “Esta noticia está repetida”. No leo más. Abro la calculadora del Mac; ¡mierda, no tiene espacio para tantos ceros!. Busco una calculadora en casa, de cuando yo aprobaba con pinzas las matemáticas; aún tiene fórmulas copiadas a lápiz en la tapa, que era mi chuleta. Hago la cuenta. Efectivamente, me sale a deber. Mi madre me llama para no sé qué. ¡No puedo mamá!, grito nervioso. Las críticas no hacen más que aumentar y aumentar. Mi karma está en -60.  Ay dios, ¿pero cómo funciona esto?, siento como si estuviera encerrado en un cuarto de limpieza en un edificio de oficinas y tras la puerta hubiera un ataque zombie. MIEDO. Veo la luz: borro mi cuenta del Menéame presa del pánico. ... Uffff. ¿Pero qué clase de gente tiene tanto tiempo libre como para ponerme verde en 5 minutos?

En Twitter tan solo ha habido un par de comentarios corrigiéndome y con gracia. He sentido por primera vez el precio del ciberespacio. Según mis nuevos cálculos, ese señor no puede darnos ni 11 dólares a cada uno. Vamos, que ese señor (y más de 1200 millonarios que le siguen), no tiene ni donde caerse muerto. Y todo eso, que diría mi madre.