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Este hombre está mirando la grieta en la pared.

domingo, 28 de agosto de 2011



Este hombre está mirando una grieta en la pared. Cada día, después de tomar el café de la mañana y un trozo de pan, se planta delante de la grieta. Y observa. No siempre se sienta en el mismo lado; cambia de sitio según le da, y no importa si repite sitio dos veces o una semana. Parece que cuando se harta de un sitio, cambia. Cuando acaba, recoge lo poco que haya podido traer consigo – un paquete de tabaco, una Coca Cola, su cartera- y se va. Sin más. Esto puede ser una hora o doce horas después. Eso tampoco importa. Duerme lo que tenga que dormir y vuelve. Seguramente coma, pero yo nunca le he visto hacerlo.

A veces paso cerca de él o hago algo de ruido a propósito, intentando distraerle. Pero él nada, permanece impasible frente a la abertura en la pared. Me he dado cuenta que, a medida que pasa el tiempo, él ha provocado en mí la misma curiosidad que la grieta en él. Él se sienta y mira y yo me siento y le miro.

A veces siento reunir las fuerzas necesarias para perturbarle y preguntarle por esa fascinación que tiene pero, después de incorporarme levemente y apretar la mandíbula, vuelvo a sentarme. Creo que no quiero saber. Durante todo este tiempo he elucubrado bastante y temo que el señor me diga algo inútil y desarme mis románticas teorías. El mundo es mejor tal y como yo lo imagino.