Que tú me perdieses y yo me dejara,
que yo me perdiese y tú me encontraras.
A veces sólo se piden sinsentidos, cuando se pierden los sentidos y no podemos hablarnos cara a cara.
Que tú me enredases y no protestara,
que yo te enredase y a ti te encantara.
Cundo escribo cuando no puedo hablar y se me traban las palabras. Cuando hace calor y te derramas en mis brazos, cuando las lágrimas dibujan los trazos de mi cara.
Que tú no supieses y yo te contara,
que yo me riese y se te contagiara.
Tienes dos manos y dos pies, una boca,
un nada especial en la cara.
Que tú no me vieses y me imaginaras,
que yo te acariciara con mis palabras.