Donad sangre

viernes, 29 de abril de 2011

Yo, donando hace un par de horas en el Centro de Trasfusiones
de la Comunidad de Madrid. 
Donad sangre si podéis. Donad sangre, aunque os mareéis un poco, aunque os de un poco de pereza. Donad. Marearte en un sitio lleno de enfermeros y médicos no es lo más grave que puede pasaros, es más peligroso cortarse con un folio en casa, de verdad. Donad aunque sea por el sandwich y la coca-cola. Muchísima gente lo necesita y a nosotros casi nos sobra; una persona puede hacer entre 3 y 4 donaciones al año. Donad aunque sea 1 sola vez al año. 

Cuando acabo de donar, siempre me fijo en los dibujos que hacen los niños receptores, de diversos hospitales. Uno dice: "Yo he recibido sangre porque he estado malo (enfermo) en el Niño Jesús. Muchas gracias". El pobre se ha visto obligado a especificar que no se ha portado mal ni nada de eso. Seguramente no haya tenido oportunidad de portarse mal. 

Si queréis dar un paso más, podéis hacer una aféresis, que es lo que yo hago. Básicamente, consiste en donar plaquetas únicamente, que es lo que por lo general necesita el receptor. Se tarda 50 minutos, te aburres, te puedes marear un poco, notas un picor en los labios, pero no mueres. No mueres. Ves la tele, te tratan genial, te dan de beber, están pendientes de ti y te abrigan si tienes fresco. Donad, por favor. 

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There goes my love

jueves, 28 de abril de 2011


Parecía perdido en algún lugar fuera de este mundo, pero miraba a los árboles pasar, uno a uno delante de la ventana del coche. Parecía perdido mirando los árboles del bosque, pero no les prestaba atención, miraba el mar que se extendía detrás de él, la arena y el mar de la playa. Parecía perdido en el mar, pero realmente estaba inmerso en sus profundidades. Probablemente no mirase nada de eso, probablemente estuviera totalmente ausente, en algún lugar fuera de este mundo, tan lejos que nadie pudiera tocarle. Yo le quería. No sé si el me quería a mí. Era difícil saberlo, como saber muchas otras cosas de él; siempre quedaba algo oculto dentro de su boca, algo que caía infinitamente hacia algún lugar y rara vez encontraba la manera de salir. Un día nos abrazamos tan fuerte que me rompió el corazón. There goes my love. 

No quiero perderte

martes, 26 de abril de 2011

 © Villaraco 2011 Dibujito mio Effected with Toycamera


No quieres cogerme la mano porque tuviste un novio que te la cogía todo el rato y ahora te da rabia, te sientes más rebelde así. No te culpo, pero te cojo la mano igualmente, aunque se que no te gusta demasiado, porque no quiero perderte, porque no quiero dejar de tocarte. Se hace de noche y me llevas a ese rincón de la ciudad que dices que nunca nadie ha pisado. Tienes esa teoría de que hay una porción de césped en la que, con toda probabilidad, nadie se haya sentado nunca, nunca en la vida. “Este es nuestro sitio”, me dices, “nuestro sitio en Madrid”. La ciudad no parece tan grande así. Y ahí sentados, sacas el teléfono y me haces una foto que no borras a pesar de mis ruegos. Dices que ese momento no se va a repetir nunca, que es el único recuerdo que tuvimos de ese día en ese lugar nuestro, que si borramos esa foto nunca podremos demostrar que, en ese momento, fuimos las personas más felices del mundo. 

Universos paralelos y otras posibilidades.

domingo, 24 de abril de 2011

PULSA PARA AMPLIAR

Resulta que hablaba anoche con el Sr. Lizarraga (Sr. L a partir de ahora), un importante habitante de este planeta que se llama Tierra y de esta ciudad que se llama Madrid (40°26′ N 3°41′ O). Me cuenta el Sr. L que el otro día, celebrando que el Madrid había ganado la copa, se fue, como miles de personas, a celebrarlo a la Cibeles. Me cuenta también que hacía calor y el podría (podría) encontrarse algo ebrio. En un momento dado, empieza a tener sudores fríos y a palidecer, se agota, se apoya en el hombro de un amigo y cierra los ojos.

Se levanta el Sr. L y se va a su casa caminando. Enfila Recoletos, la Castellana, llega a casa, desayuna algo, se va a dormir. En el sueño, un ser con forma de diablo (que él afirma que era una mujer…) se le aparece y empieza a decirle cosas que no entiende. Poco a poco esa cara se torna reconocible, hasta que el Sr. L, concluye que el diablo es el amigo que le prestó el hombro para descansar hace unas horas. Efectivamente, lo es; el Sr. L abre los ojos y ve a su amigo. Se encuentra tirado en el suelo, víctima de uno de estos inteligentes mecanismos del cuerpo, semi-inconsciente, y su amigo está intentando devolverle a la realidad a base de bofetadas. Se levanta el Sr. L y sigue con la celebración. Se ha desmayado, claro.

No he mencionado que todo ese viaje a casa, que en realidad no duraría ni unos segundos, el Sr. L lo vivió como una sucesión de imágenes, como un viaje en un túnel. Pudiera ser, le digo, que no hayas soñado nada de eso. (Bueno, la parte del diablo sí, o eso espero…) ¿Y sí realmente has hecho lo que realmente pensabas que hacías? ¿Y si realmente estuviste en tu casa y te dormiste? ¿Y si caminaste por la Castellana hacia tu casa?

Puede ser que vivamos en un Universo con Universos paralelos, perpendiculares, tangentes e infinitos, con distintos espacios y tiempos. Puede que haya ocasiones en las que dos universos se crucen, que el Sr.L haya convivido por una sola vez en el mismo espacio/tiempo que otro Sr.L, habitante del “mismo planeta” y en las “mismas coordenadas”. Puede ser que el Sr.L muriera en ese mismo instante (no en vano, la diosa Cibeles ha estado unida a la resurección), incluso que haya muerto varias veces a lo largo de su vida. Puede que cada decisión que tomemos nos lleve a un lugar impredecible y que haya muchas versiones de nosotros haciendo cosas similares o completamente distintas. Puede que haya un Javier García-Villaraco escribiendo en un blog en un Universo paralelo/perpendicular/tangente (un beso si me está leyendo), que se tope con un blog que hace otro Javier García-Villaraco en otro E/T y piense que es una puta mierda (que le den en ese caso). Puede ser o no.

Puede que yo me haya vuelto muy fantasioso, pero lo que creo que es que el mundo se ha vuelto muy escéptico. 

Os dejo este trailer de "Another Earth" que no tiene desperdicio y os animo a ver Fringe. 





La civilización efímera

miércoles, 20 de abril de 2011

Choque planetario. Villaraco 2011 ©


Hace dieciocho días, el Gran Señor de Mo’ohk, murió de viejo y su hijo mayor, Ïashur, ocupó el trono de Mo’ohk con una ceremonia en el Templo de Nutsa, como mandan las escrituras. Se convertía así en el Señor número 11618º de la historia reciente de ese diminuto planeta, situado en el Cúmulo de Virgo. El Gran Señor difunto, Erkam, que así se llamaba en realidad, había pasado sin pena ni gloria en su reinado. No había fundado grandes poblaciones, no había descubierto ningún elemento nuevo, no había conseguido paliar la sequía que asolaba a la población ni nada. La gente no sabía su nombre. Tampoco, como ningún otro, había conseguido anunciar avances lo que realmente preocupaba mohktasíes: prolongar su vida, ya que los mohktasíes no vivían más de quince años. Era una civilización efímera de manera natural y su corta vida la compensaban con un crecimiento poderoso y acelerado en el primer año, lo que les permitía alcanzar la vida adulta a la edad de dos años.

Durante siglos nadie se había preocupado de hacer nada más que beber, guerrear, matar y quemar su tierra por diversión. Eran muy pocos los que se habían preocupado de estudiar cómo funcionaba ese pequeño mundo en el que vivían. Esto cambió hace dos siglos cuando el científico mohktasí Al’habem, que había estudiado el cielo de Mo’ohk durante toda su vida observó, justo antes de morir, que la piedra que flotaba allá en lo alto, sobre sus cabezas, era cada vez más y más grande. Su primera hipótesis fue que la piedra se expandía, pero después de millones de cálculos, concluyó que el cuerpo lo que hacía era acercarse. Al’habem predijo que la piedra colisionaría con su planeta dentro de 200 años, y la fuerza sería tal que todo quedaría reducido a partículas más pequeñas que el polvo, se desintegraría.

Paradójicamente, la noticia del fin del mundo no hizo que los mohktasíes aceleraran su ritmo de destrucción, como era previsible, sino que el interés por prolongar su vida y la manera de evitar ese colapso se extendieron y reinó la paz. Hoy, 174 años después del anuncio de Al’habem, los mohktasíes han conseguido extender su vida en más de veinte años, con el correspondiente aumento de sus capacidades físicas. Este paso evolutivo ha hecho que conozcan por primera vez lazos afectivos entre ellos y que desarrollen la conciencia. Esta misma mañana, Ïashur, diecisiete días después de ocupar su trono, ha anunciado desde el mismo templo en el que se coronaron sus ancestros, que la gran piedra colisionará en unas horas con su planeta. Es tarde para Mo’ohk.