Mostrando entradas con la etiqueta Ana Botella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Botella. Mostrar todas las entradas

Ana Botella, el inglés y el café con leche olímpico.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El día en que Madrid perdió su primer tren olímpico, yo tenía 19 años. No estaba viendo la televisión en ese momento, sino que volvía a casa bajo un sol abrasador de firmar un contrato para pasar la temporada de verano trabajando como socorrista. Como socorrista y a los 19 años, en Junio de 2005, yo ganaba 860 euros por media jornada. Si hubiera sabido en aquel momento que eso iba a ser de los sueldos más dignos que he tenido, hubiera caído fulminado en ese mismo momento y no por el sol abrasador, sino de un parraque futurista.

Hoy, 8 años después y tres trenes olímpicos perdidos, me encuentro escribiendo desde Berlín, a dónde me vine hace tres meses para buscar un trabajo, ya no digno, sino un trabajo, sin más. Hoy concretamente, aquí hace frío y llueve desde hace horas.

Yo amo Madrid. Creo que soy un gran embajador de ella y siempre pensaré que es la mejor ciudad del mundo, y para eso no hace falta tomarse una relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor como dice Ana Botella, que es carísimo; me basta con tomarme un café con leche y una porra en el bar La Torre, en Santa Eugenia, Villa de Vallecas, ESPEIN, con mi padre, Jose María, y mi madre, Dalmy.

Como madrileño me duelen varias cosas. Una es que creo que los juegos realmente podrían poner a Madrid en el mapa, la gente podría llegar a conocer la ciudad tal y como es. Honestamente, me repatea que siempre que preguntes en el extranjero, la gente siempre te diga que conoce Barcelona o Valencia y no Madrid. Me molesta que no sepan que tenemos un agua del grifo maravillosa, que tenemos una sierra en la que podemos esquiar sin salir de la región, que hace un frío que pela en invierno y un sol de justicia en verano. Me molesta tener que explicar que, aunque estamos lejos de la playa, no la echo de menos. Me molestan varias cosas pero, como buen madrileño y embajador que soy, mantengo una calma tensa a la hora de deshacerme en explicaciones y encandilamientos y creo que ni 100 vídeos de presentación de la candidatura de Madrid podrían hacer tanto por la ciudad como ha hecho Almodóvar con sus películas.

Pero más allá estas chuminadas que en el fondo no tienen tanta importancia, me duele que no sepan representarme. Yo no he votado a este gobierno actual de la comunidad ni de la alcaldía, pero como ciudadano de la tercera ciudad más poblada de Europa, que las personas que representan mis intereses allende mis fronteras (de dentro ni hablo) no sepan dar o bien con un proyecto lo suficientemente sólido para presentar YA POR TERCERA VEZ ante el mundo para albergar unos JJ.OO o bien para hacer un buen análisis de la situación y dejar de presentarse, me saca de mis casillas.


Vale que no tenemos dinero, que Madrid está endeudada, que el mero hecho de presentarse candidato conlleva un gasto de dinero que bien podría emplearse en otras cosas y personas. Vale. Pero COÑO, una vez has convencido a la gente de que unos JJ.OO nos vienen de puta madre, te has presentado y gastado ese dinero,  HAZLO BIEN, hazlo de una manera que la gente piense que has hecho lo posible, se capaz de ilusionar a la gente. Ergo, se coherente. Hay que ser coherente siempre. Hasta el más hijo de puta tiene que ser coherente. 

Lo que no se puede ser es hija de puta y tonta a la vez. 



A ver si nos entendemos

lunes, 4 de febrero de 2013


1.       Resulta que aparecen unos papeles en dos medios de comunicación (de los pequeñitos) que revelan una turbia situación del partido gobernante: Varios dirigentes del partido han recibido un dinerillo extra durante años. Y todo esto aparece gracias a que un buen señor, temeroso de Dios y de los ordenadores, llevaba esa contabilidad B al día en papeles. 

2.       Escándalo generalizado pero la gente de ese partido no dice nada. Nada del tema en cuestión, porque a Ana Mato se le le ha oído llamar a Mayte Zaldívar diciéndo tía, tía, tía qué fuerte. 

3.       Los votantes de ese partido se escandalizan. Concejales de ese partido se escandalizan. Están preocupados y con razón, porque está en juego su credibilidad. Los no votantes de ese partido también se escandalizan pero, en general, son más de cagarse en la puta.

4.       Aparece una mujer que es igual al Grinch, de dicho partido, y que dirige una comunidad autónoma manchega, diciendo que ellos de eso no saben nada. Y sonríe. 

5.       Silencio. 

6.       Aparece Mariano Rajoy (registrador de la propiedad y honrado, podría ser su biografía tróspida) negando la mayor, que está muy bien, pero no es suficiente. Dice que no ha recibido ningún sobre con dinero y lo demostrará haciendo pública su declaración de la renta en la página web de la Moncloa, que es, para que nos entendamos, como si Hannibal Lecter intenta demostrar que no ha matado a nadie enseñándonos sus notas de preescolar, que eran todo PA+.
   Además, no aparece para dar la cara, sino para soltar un discursito de mierda a los de su partido. No deja que la prensa le haga preguntas.

7.       En medio de todo esto, un universo paralelo, a Ana Botella se le escapa un pedillo viendo “Tu cara me suena”. Me encanta Latre, dice aliviada.