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Y bueno... todo eso.

lunes, 21 de febrero de 2011

“Hola curiosos de la red, una persona con tiempo libre os saluda.”

Me encantaría que mi primera entrada en este blog fuera esa. Esa y nada más que esa. Por un lado es corta y, por tanto, directa. Por otro lado, me ahorraría el tedioso momento de sentarme en el ordenador para contaros cosas que seguramente no os interesen para nada, en lo cual me he empeñado a toda costa. ¡Qué ego! - diréis. Bueno, no os lo toméis así. Prefiero que penséis que soy un tipo con tiempo libre, desempleado y algo solitario que, de cuando en cuando, tiene momentos lúcidos.

Respecto a lo de solitario, nunca he sabido si lo soy o no. Creo que a veces nos gusta definirnos con adjetivos que nos resultan atractivos, bohemios o exóticos, sin importarnos si estos se adecuan a la realidad o no. Por ejemplo, “solitario” es un adjetivo que me parece interesante para mí, independientemente de que yo lo sea o no, porque parece que dota a mi persona de cierta introspección, concentración, lejanía con las cosas… ¡Menudo flipao! – pensaréis. Exactamente – contestaré yo. Lo mismo, lo de definirse a veces tiene que ver más con el cómo te quieres ver y el cómo quieres que te vean. Lo mismo no.

Por otro lado he de decir que soy muy fan de esas personas que se definen a sí mismas como locas, igual que los que se definen como frikis. En primer lugar, algo me chirría cuando alguien dice de sí mismo que está loco, no se muy bien porqué, pero no me gusta. Por otro lado, tanta gente se define como friki hoy en día que lo freak ha pasado a ser una absoluta y total vulgaridad. Hace unos meses veía con cierto terror la cantidad de gente que se sumaba al grito de soy un monstruito (que de ahí viene freak) en los conciertos de Lady Gaga. La gente, huyendo de la normalidad (susceptible de pasar de moda, como todo en esta vida), lleva tiempo lanzándose a los brazos de todo eso que se autoproclama freak. Yo mismo he de decir que siento cierto orgullo cuando alguien me dice que soy un friki por ver 800 series distintas y no salir de casa por ello. Pero no nos engañemos, cuando millones de personas hacen lo mismo y de la misma manera, somos tan originales como un libro de Ana Rosa.

Lo mismo sí que tengo algo de ego y soy de esas personas que, en el fondo de su corazón, piensan que dicen cosas interesantes. Si hasta aquí seguís leyendo, os diré que digo 1 cosa interesante por cada 3 gilipolleces. No soy erudito en ningún tema, y que conste que es una cosa que realmente me duele porque a todo hijo de vecino le encantaría  saber mucho o muchísimo de algún tema, pero no es el caso. Soy licenciado en Comunicación Audiovisual, es lo que tiene, así que me limito a chapurrear algunos temas para que la gente piense que estudiar una carrera vale de algo.

Creo que eso es todo por hoy, perdonad la descarga verborreica. Acabaré como le gusta acabar a mi madre cuando lleva 40 minutos contándome algo. “Y bueno… todo eso”, que es un buen resumen para cuando das por concluido un monólogo en el que no sabes muy bien de qué has hablado.
Acaban de preguntarme ¿de qué va tu blog?. Eso mismo me pregunto yo. Parece que de nada.