Mostrando entradas con la etiqueta pensar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensar. Mostrar todas las entradas

Conducir, sin más

viernes, 15 de junio de 2012

Hace escasos minutillos me ha dado por pensar. Las horas previas a esta revelación he estado cotilleando vidas ajenas en el Facebook, he intentado hacer algún tuit gracioso sin fortuna y he retocado la imagen que abajo figura. 

Decía.

Pongamos que tu ilusión en la vida es ir a  San Petesburgo en este coche azul y gastado. San Petesburgo es el sitio dónde te imaginas. Emborracharte de vodka y brindar, conocer rusos y caerte a un canal. Eso es lo que quieres. Pero tienes dudas razonables de que Moscú, Bergen y Buenos Aires son los sitios donde, con relativa seguridad, puedes ser feliz.  En algún momento, puedes replantearte de nuevo las cosas, a pesar de que sabes que esto está mal visto, que la sociedad (y cuando dices  ‘la sociedad’ te incluyes) no tolera con ligereza las dudas ajenas, que está socialmente bien visto ser una persona muy segura de sí misma y que sepa adónde dirige sus pasos.

Digo yo, que no todo estará en el destino, en la meta. Sobre todo,  porque cuando llegue a San Petesburgo se me antojará ir a Nueva York. Por eso, es mejor disfrutar del viaje. Conducir. Sin más. 


Pásate cuando quieras...

miércoles, 24 de agosto de 2011



Me he venido aquí porque me he agobiado ahí fuera. Aquí no se puede predecir el tiempo, pero es predominantemente frío. La tempera de hoy es de 15ºC. Corre una ligera brisa y sale el sol. A ratos. No, si ya lo decía yo que iba a llover, pero me he venido sin paraguas. Nunca confío en mis primeros impulsos. Debería empezar a hacerlo. Llegar aquí no es fácil; esto es un lío de camimos, calles coartadas y direcciones equibocadas, como cualquier cabeza, supongo. Creo que ni siquiera me he venido a pensar, estoy por estar. Me encantaría que te pasaras un día por aquí. A ver que pasa... 




** He decidido aclarar el tema. SÉ que equivocar es con V. Tampoco se dice "camimos" ni "calles coartadas". Es parte del texto. De todos modos, gracias aquellos que me han advertido en público y privado de la falta. 

Big Bang, amor, pensar con la polla.

viernes, 15 de abril de 2011






No se en que contexto pensáis que se me ocurrió hacer este dibujo, pero os lo digo yo: estaba alterado, en el sentido primaveral de la palabra. Vamos, como una mona. En contra de lo que la gente piensa, en ese momento, la sangre no sólo fluye hacia un lado; yo cachondo tengo mis reflexiones, como quien las tiene mientras se sienta en el trono o saca al perro. Lo que pasa es que claro, no pienso en la curvatura del espacio/tiempo ni en el concepto de infinito, pienso en… otras cosas, un poco más perversas y lascivas, como todo hijo de vecino, y el otro día estaba pensando en lo mal visto que está pensar con la polla.

Si el cerebro lo tengo en la polla, quiere decir que la polla la tengo en la cabeza, que aparte de una imagen espantosa, es una cosa rarísima de asimilar, porque parece que refuerza exactamente eso que critica, o peor, lo mire por donde lo mire. Por tanto entiendo que se refieren al corazón. Quien dice que pensar en la polla es terrible, está diciendo entonces que es mejor sentir con el cerebro, racionalizar nuestras pasiones, y mira, no estoy de acuerdo. Creo que dejarse llevar por la pasión no puede ser malo, y siempre será mejor que racionalizar todos nuestros sentimientos.

El Big Bang, la explosión que creó el Universo, no tuvo lugar en un punto concreto, porque el Universo es infinito, así que tuvo lugar en todos los sitios a la vez. Así, el amor no está en un punto del cuerpo concreto, no está en la mente ni en el corazón ni en los genitales, está en todos los lados a la vez, y si no es así, es otra cosa.

El otro día le decía a mi mejor amigo que le tengo envidia, porque él vive las cosas con más pasión que yo, y el me decía que preferiría no vivirlas tan intensamente… Nunca llueve a gusto de todos.